La Universidad reafirma su capacidad para transformar ciencia en soluciones reales, empleos y empresas de base tecnológica. 13 proyectos y un caso de éxito, expusieron sus avances científicos y de transferencia hacia sectores claves de la provincia.
El resultado del trabajo sostenido de los equipos de investigación de UNER en desarrollar soluciones concretas que hoy llegan a industrias, productores agropecuarios y sectores estratégicos de la salud muestra hitos como la creación de empresas de base tecnológica, así como un rol reconocido en los principales avances de la región. Desde el desarrollo de simuladores clínicos nacionales hasta biotecnología aplicada al agro y a la salud pública, la Universidad reafirma su compromiso de transformar el conocimiento generado en los laboratorios en herramientas de vanguardia para la ciudadanía y las principales empresas que no sólo son el motor de la provincia, sino que además ya tienen un pie en el escenario internacional.
La UNER fue protagonista central de estos desarrollos a través de las exposiciones que realizaron sus equipos en las recientes Jornadas de Innovación para el desarrollo productivo, celebradas en Mirador Tec, en Paraná. Con una delegación de 13 equipos de investigación y la presentación de un caso de éxito, la universidad demostró que el conocimiento generado en sus aulas, laboratorios e institutos, es un motor clave para el ecosistema científico-tecnológico de la provincia.
El salto al mercado: Spinoffs y Startups
Entre ellos, existen proyectos que ya están escalando al sector productivo. Un ejemplo es Noxisense, una empresa de base tecnológica que desarrolla tecnologías para el diagnóstico de neuropatías en diabetes tipo 2 y que cuenta con la primera patente de invención CONICET UNER.

José Biurrun Manresa es investigador independiente de CONICET UNER y explicó que Noxisense surge de proyectos que fueron financiados por ambas instituciones a partir de la “detección de problemáticas de pacientes con diabetes, que fueron abordados desde la bioingeniería, para buscar soluciones de aplicación en el ámbito clínico”. El fin de Noxisense, es “trasladar los resultados innovadores del campo medicinal no sólo hacia los pacientes sino también hacia empresas como farmacéuticas y empresas de desarrollo de tecnología médica que están en el ámbito de la tecnología clínica”.
Por otro lado, el caso de éxito de la startup basada en interfaces cerebro-computadora para la neurorehabilitación presentado por la investigadora, Carolina Tabernig, (FI UNER) se destaca por sus aportes al campo de la salud ofreciendo “alternativas novedosas en la recuperación y rehabilitación de personas con discapacidades por afecciones neurológicas”. Tabernig destacó que el reto para los investigadores se basa en “dejar los papers y acelerar los tiempos” para hablar el lenguaje empresarial.
Sin embargo, este camino desde la investigación hasta la aplicación real representa un desafío constante para el ámbito universitario, donde efectivizar la transferencia tecnológica requiere no solo excelencia académica, sino también de la capacidad de articular diferentes lenguajes y tiempos entre el sector científico y el productivo. En un contexto donde la sinergia entre el Estado, el sector privado y la universidad es clave para defender la inversión en el futuro, la UNER lidera procesos de creación de empresas de base tecnológica, proyectos con respuestas de impacto real en las demandas de la provincia.
El puente vital entre la academia y el sector privado fue, según Gabriel Gentiletti, Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNER, crucial para articular los proyectos que se encuentran en una etapa de madurez ideal para la transferencia tecnológica o la creación de Empresas de Base Tecnológica (EBT). “El desafío hoy es defender la inversión en el futuro del país y buscar en estas articulaciones la posibilidad de trasladar las soluciones que hacemos todos los días desde UNER”, remarcó Gentiletti en un contexto de desfinanciamiento nacional.
Ciencia con impacto social y productivo
Los desarrollos expuestos durante las jornadas no solo buscan eficiencia económica, sino también mejorar la calidad de vida de la comunidad. En este marco, proyectos liderados por Facultades, Laboratorios e Institutos doble dependencia CONICET UNER fueron los protagonistas de la jornada:
- Salud y Simulación: Jorge Farabello, investigador de FCS presentó simuladores clínicos nacionales para la formación de profesionales de la salud, resolviendo una vacancia de tecnología que antes era inaccesible. Farabello indicó que lograr “efectivizar una transferencia desde una investigación es un desafío importante ya sea para establecer la fabricación de simuladores clínicos a nivel nacional con relevancia en el sistema sanitario y educativo”, permitiendo además a los estudiantes la excelencia en sus “prácticas y formación durante su carrera”.
- Cannabis Medicinal: Natalia Sosa es investigadora y Directora del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de Entre Ríos (ICTAER CONICET-UNER) expuso una plataforma para el análisis y rotulado de extractos de cannabis, brindando seguridad a productores y consumidores bajo estándares avalados por la ANMAT. Sosa aseguró que “la escala de la plataforma podría asegurar y validar con calidad científica los resultados analizados de productores, empresas de biomedicina así como de industrias interesadas en producir alimentos en base a extractos de cannabis. El impacto en la salud de las personas, en este sentido, implicaría tener consumidores informados y con elecciones confiables avaladas por la ciencia”.
- Sustentabilidad Agrícola: Cristian Sequin es investigador de CONICET en la FCA y junto a un equipo de investigadores trabajan en la detección de herbicidas en suelos mediante técnicas electroquímicas, permitiendo a los productores tomar decisiones precisas que evitan pérdidas de cultivos. “Su utilidad para empresas del agro, productores y profesionales, permite tomar conocimiento de la situación de sus lotes, y del impacto de sus decisiones: por ejemplo, al momento de hacer la siembra de un cultivo sin saber el porcentaje de herbicida que había quedado en el suelo ocasionando problemas gravísimos”.
Alianzas que transforman
La articulación público-privada quedó sellada con ejemplos como la colaboración con la empresa Agrospray, que cedió equipamiento técnico a la UNER, a través del proyecto de Sequin, para potenciar investigaciones sobre residualidad de herbicidas. “Evaluar la residualidad de los herbicidas en la articulación con UNER nos permite obtener conocimientos técnicos y basados en avances científicos para brindar soluciones rápidas y eficaces a nuestros clientes productores”, afirmó Emily Lopez del Equipo Técnico de I+D de la empresa.
Este esfuerzo conjunto, apoyado por actores como Mirador Tec —con quien la UNER firmará un convenio específico—, busca que el conocimiento científico se traduzca en productos, servicios y, fundamentalmente, en la generación de empleo genuino para la provincia.