La investigadora de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER, Josefina Cruañes, analizó el impacto de los proyectos que transforman la producción en los tambos entrerrianos, la articulación institucional y los nuevos desafíos ambientales.
La investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), Josefina Cruañes, analizó el panorama actual de la provincia y el éxito de los programas de Buenas Prácticas Lecheras (BPL) que llevan adelante en el territorio, en coordinación con la Dirección de Lechería provincial, a cargo de Horacio Jaureguiberry y financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
Cabe recordar que las BPL surgen no solo como una exigencia de los mercados, sino como una herramienta indispensable para el ordenamiento interno de los establecimientos. Además, en mayo se realizó la Expo Láctea en San Francisco, Córdoba, una de las muestras más importantes a nivel nacional que vincula a toda la cadena, combinando concursos de subproductos, genética ganadera y stands comerciales.
De proyecto de extensión a política de Estado
El trabajo con las buenas prácticas en Entre Ríos comenzó a consolidarse con un primer proyecto de extensión universitaria durante el ciclo 2023-2024. Según explicó Cruañes, aquel paso inicial superó las expectativas: “Fue muy auspicioso, llegamos a 20 tambos a través de cuatro profesionales auditores”. A partir de una lista de chequeo, se evaluaron seis ejes centrales: ordeño, sanidad, alimentación, bienestar animal, condiciones de los trabajadores, higiene y ambiente. “Las buenas prácticas lecheras tienen que ver con hacer las cosas bien y dar garantía de eso“, definió la investigadora.
En la emisión de A tres bandas, por Radio UNER, la investigadora dio cuenta del éxito de esta primera intervención que generó una demanda directa por parte del sector, lo que impulsó la creación de un programa mucho más amplio ejecutado el año pasado que alcanzó a 50 tambos locales.
El programa también cuenta con el aval de la mesa técnica láctea integrada por el INTA y los colegios profesionales de Agronomía y Veterinaria.
Resultados bajo la lupa y proyección nacional
Los resultados obtenidos en el universo de 50 tambos fueron presentados formalmente a fines de febrero en Mirador Tech, en Paraná; replicados en la Expo Provincial de la Leche en Nogoyá, Entre Ríos y en el evento nacional Todo Láctea. A diferencia de las primeras etapas, este programa sumó análisis de laboratorio complejos.
“Agregamos el análisis de suelo, de agua, de leche y de efluentes que complementan todo ese resultado de cumplimiento de buenas prácticas”, detalló la especialista.
La vinculación y compromiso de los productores tamberos
Cruañes destacó la “enorme recepción y el compromiso de los productores”. En ese sentido, recordó: “Cuando llegamos a la entrega de los planes de mejoras y diagnósticos, los productores nos esperan. Tenemos productores familiares, otros que trabajan con un equipo de tamberos. Nos esperan siempre muy deseosos de conocer los resultados y qué es lo que deben hacer a continuación. Siempre les decimos a los productores que capitalicen este trabajo porque los ordena mucho“.
La investigadora recalcó que los proyectos no tuvieron limitaciones por tamaño: “Participan tambos chiquitos y grandes, con distinto nivel de tecnología. Tenemos inclusive tambos robotizados”. Asimismo, destacó que este esquema beneficia directamente a las plantas procesadoras: “Las industrias se interesan mucho porque tienen mejor materia prima y esa vinculación impacta en toda la cadena láctea”.
Una investigación sobre economía circular y el uso de purines
El equipo que impulsa las BPL trabaja además en la redacción de una investigación donde se analiza el impacto ambiental y la sustentabilidad del sector a través del tratamiento de los residuos del tambo. “Trabajamos en investigación del tratamiento de efluentes generados en el tambo, que tienen un impacto ambiental, en lo que refiere al uso agronómico de los purines”, precisó Cruañes.
“Parte de esos efluentes, que son los purines, se pueden reutilizar como biofertilizantes. Ya estamos escribiendo un segundo proyecto en el marco del programa que va a continuar con la implementación de Buenas Prácticas Lecheras y va a sumar a cinco tambos que serán seleccionados para trabajar en ello”, enfatizó.
Finalmente, la investigadora subrayó la importancia que este proceso tiene para el estudiantado de la UNER, de modo tal que los futuros ingenieros agrónomos y médicos veterinarios se inserten en el mercado laboral con un perfil de alta demanda: “Es muy importante para los futuros profesionales que se están formando en nuestra facultad, el conocimiento de Buenas Prácticas Lecheras y también la formación para que en el futuro trabajen en estos temas”, concluyó.
