El secretario académico de UNER se refirió a la carrera docente y a su importancia para el desarrollo de los perfiles académicos y laborales del personal docente de la universidad. “Es la oportunidad de perfeccionarse para que, cuando llegue el momento de ser evaluado, el docente demuestre que ha crecido y que la calidad de la educación que brinda es cada vez mejor”, sostuvo.

El Régimen General de Carrera Docente para el ingreso, permanencia, ascenso, promoción y egreso del personal docente fue aprobado mediante Ordenanza N° 487, en 2021. Según la normativa, la Universidad debe arbitrar los medios y recursos necesarios para promover la formación, capacitación y actualización del clauestro a través de carreras de posgrado, cursos, seminarios, movilidad docente, proyectos, entre otras propuestas formativas.

En diálogo con el programa A tres Bandas el secretario Académico de la UNER, Guillermo López, se refirió al tema. “Nuestra universidad ha tenido una política de acompañar a sus docentes para intentar dar la mejor educación, investigación y extensión en el marco del sistema universitario nacional”, destacó.

En ese sentido, López explicó que a partir de la Ordenanza N° 487, “se logró generar un programa para trabajar en formación docente con un presupuesto definido por parte del Consejo Superior”. Los objetivos de esto “apunta a dar respuesta a la Ley de Educación Superior”, en relación al acompañamiento que deben recibir quienes ejercen la docencia en su formación por parte del Estado, como también cumpliendo con lo que establece el Convenio Colectivo de Trabajo de los docentes

“Nuestro estatuto lo plantea en ese sentido. Estamos convencidos de que debemos acompañar a nuestros docentes en la búsqueda de la calidad académica, en extensión y en investigación, y de garantizar el derecho de nuestros más de 24.000 estudiantes para darles la mejor calidad educativa que podamos. La formación docente continua contribuye claramente a este desarrollo”, enfatizó.

Formación Docente General y Orientada

Este programa define dos líneas de trabajo: Formación Docente General, para el desarrollo de instancias de formación, perfeccionamiento y actualización desde una mirada generalista; y Formación Docente Orientada, que promueve específicamente instancias formativas en los diferentes campos disciplinares.

Para el primer caso, el secretario Académico explicó que la misma consiste en cursos cortos de posgrado que otorguen al menos 25 horas de dictado con evaluación –a disposición de todos los docentes de la universidad– con temas transversales como la carrera docente, la planificación de cátedra, la constitución del sistema universitario, educación virtual y clases en aulas híbridas. En ese marco, en 2025 hubo 900 inscripciones en los 10 cursos dictados por UNER.

Por otra parte, la Formación Docente Orientada apunta a que cada una de las facultades pueda disponer de recursos, financiados por el Consejo Superior, para fortalecerse institucionalmente en las demandas más concretas y específicas de las carreras que dictan.
“Es una experiencia que nos lleva dos o tres años. En principio, apuntamos a contenidos más generalistas que le dan respuesta a cualquier docente de nuestra universidad. Muchas facultades dictaron cursos de posgrado y charlas técnicas buscando la especificidad de lo que necesita su claustro docente. Garantizamos una formación general abierta a todos y damos la particularidad de que cada facultad opte hacia dónde quiere ir en función de su política institucional”, sostuvo López.

Cabe señalar que la formación docente contempla las herramientas, los cursos, el posgrado, “llenar la caja de herramientas” del docente para que pueda dar mejores clases o investigar mejor. En tanto, la Carrera Docente es el mecanismo institucional de permanencia y promoción, apuntado a potenciar los perfiles académicos y laborales.

Las iniciativas de formación están encabezadas por un banco de evaluadores y docentes que proponen los cursos. “En algunos casos, convocamos a docentes de nuestra propia universidad que tienen una trayectoria reconocida en el tema y, en otros, si la temática lo requiere, traemos especialistas de otras universidades nacionales. La idea es que sea un espacio de intercambio rico”, aseveró López.

“Anteriormente un docente rendía un concurso, ganaba por siete años y, cuando se vencía, el cargo quedaba vacante y había que llamar a concurso de nuevo. Con la Carrera Docente, el docente que ya entró por concurso entra en un sistema de evaluación cada cuatro años. Si su desempeño en docencia, investigación, extensión es satisfactorio, el docente continúa en su cargo sin necesidad de volver a rendir ese concurso abierto”, destacó.

Por último, López expresó: “La formación alimenta la carrera. No podemos evaluar y exigir al docente que mejore si la Universidad no le brinda las herramientas para esa mejora. El programa de formación es la base que sostiene el éxito de la carrera docente. Es darle la oportunidad de perfeccionarse para que, cuando llegue el momento de ser evaluado, el docente demuestre que ha crecido y que la calidad de la educación que brinda es cada vez mejor”.