El enfrentamiento entre Rusia y Ucrania moviliza al mundo. Tras bombardeos, las fuerzas rusas ingresaron al territorio de Kiev, desatando la ruptura de las relaciones diplomáticas. Aspectos geopolíticos y económicos se entraman en este enfrentamiento, que reanima el conflicto latente entre potencias globales, iniciado hace siglos. En diálogo con UNER Medios, la docente de Relaciones Internacionales Eugenia Cardinale nos ayuda a comprender las claves de este escenario.

El mundo despertó el 24 de febrero con la transmisión televisiva del presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunciando el inicio de operaciones militares en Ucrania y los inmediatos ataques “quirúrgicos” –término utilizado por el Ministerio de Defensa ruso– que sacudieron la agenda política internacional. Al respecto, Cardinale explicó que “no es solo una cuestión cultural, histórica y de soberanía o poder internacional, también se juega lo económico y el manejo de recursos estratégicos”.

La doctora en Ciencias Sociales de la Facultad de Trabajo Social contextualizó los últimos sucesos y mencionó que “Ucrania es una carta más en la competencia estratégica y geopolítica entre Estados Unidos y China por la hegemonía y el control de los recursos en Eurasia”. El país asiático está en negociación con Alemania para concretar la ruta de la seda hacia Europa. En ese juego Rusia, aliada de China, “tiene un papel clave en la reactivación de las relaciones comerciales que implican inversión, tecnología y bienes naturales como petróleo y gas”, por lo que representa una amenaza. “Quien maneje el mercado global, maneja el mundo”, remarcó la docente.

Por otro lado, la ofensiva bélica sobre la infraestructura militar de Kiev se justificó en la desmilitarización del país vecino y en la defensa de la zona fronteriza Donbass, territorio separatista donde se encuentran las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y de Lugansk. Pero el contexto bélico es más complejo y revive antecedentes históricos. “Lo que tenemos que entender es que Ucrania está en una guerra civil desde 2014, cuando comenzaron las manifestaciones –entendidas por Putin como un golpe de Estado blando– que tumbaron al gobierno prorruso”, sostuvo Cardinale, y explicó que actualmente “hay un gobierno de extrema derecha, proeuropeo y anti ruso”. 

mapa-de-ucrania-que-describe-la-zona-de-región-separatista

Al respecto también mencionó que la mitad de la sociedad ucraniana apoya al mandatario actual, “mientras que la zona este es separatista y quiere declararse independiente”. La especialista resaltó que “la violencia que ejerce el gobierno ucraniano contra la población rebelde rusoparlante del este es realmente muy fuerte”. Además, agregó que “efectivamente eso no se comunica o no se conoce, los medios hegemónicos a nivel internacional lo tapan. Son guerras híbridas que también involucran a la información y a la comunicación, cómo circula, qué se dice y qué no”. 

“Ucrania es una carta más en la competencia estratégica y geopolítica entre Estados Unidos y China por la hegemonía y el control de los recursos en Eurasia”.

En medio de ese clima, EEUU y Europa están promoviendo estratégicamente el ingreso de Ucrania –históricamente zona de influencia rusa– a la OTAN, desestimando el pacto histórico con la entonces Unión Soviética, que data desde el fin de la Guerra Fría. La tensión en esa región se vive hace años y frente al aumento de la presión político-militar de occidente el gobierno ruso pidió una garantía de seguridad nacional. 

“Lo que pase en Ucrania determinará el futuro, la soberanía e integridad territorial de Rusia. Por supervivencia no puede permitir que las tropas de la OTAN estén afincadas en el país vecino, que es casi como su propio patio o terreno adyacente”, analizó Cardinale. Además mencionó que “hace mucho tiempo se viene tejiendo alrededor de Rusia una especie de cordón militar de contención”, que abarca Europa del Este.

Mapa-de-cordón-de-contención-a-Rusia-de-la-OTAN
Con la incorporación de 14 países del este europeo a la OTAN en 1997, Rusia está cercada desde el Báltico hasta el Mar Negro.

El escenario actual

La docente mencionó que las principales sanciones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Rusia van a ser “para aislarla económicamente” y se la dejará fuera del comercio y del sistema financiero internacional. En ese sentido mencionó, que el bloqueo económico ya está ocasionando repercusiones, porque la economía global es interdependiente. “Se desplomaron las bolsas en distintos lugares, cayeron los bitcoins y las monedas virtuales, y aumentó el precio del petróleo, porque Rusia es un productor importante de petróleo y gas”, describió. 

Cardinale además desestimó la posibilidad de que interfieran militarmente otros países aliados en el enfrentamiento. “No creo que Estados Unidos ni la Unión Europea estén en condiciones, post pandemia y empezando a recuperarse de una crisis económica tan fuerte, para involucrarse en un conflicto de esta magnitud, que abriría casi el juego a una Tercera Guerra Mundial. No creo que haya un apoyo de los pueblos europeos para un conflicto semejante”, sostuvo.