El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) expresa su más profundo reconocimiento a todo el sistema universitario argentino que, durante estos años, sostuvo con convicción una lucha colectiva en defensa de la universidad pública. Nuestro agradecimiento alcanza a docentes, nodocentes, estudiantes y a la comunidad de rectoras y rectores, de todas las autoridades, que mantuvieron en unidad y con firmeza el rumbo cuando era más di cil hacerlo. De manera especial, queremos reconocer el acompañamiento de la sociedad argentina que, cada vez que fue necesario, expresó con su abrazo solidario la defensa de la universidad pública. Esa manifestación conmovedora fue decisiva para que hayamos podido llegar hasta acá.
La decisión de la Corte Suprema de dejar firme lo resuelto por las instancias inferiores de la Justicia, haciendo lugar al amparo presentado por el CIN para garantizar el pago de la totalidad de los salarios adeudados a docentes y nodocentes, así como de las becas estudiantiles, constituye un avance institucional de enorme trascendencia. No solo ratifica la legitimidad de nuestro reclamo, sino que reafirma que la defensa de la educación pública puede encontrar respaldo en las instituciones de la democracia cuando se actúa con responsabilidad, perseverancia y fundamentos sólidos.
Este es un hecho en el marco de lo sucedido en los últimos años en el ámbito público, legislativo y judicial, que será recordado como uno de los hitos más importantes en la defensa del sistema universitario argentino. La comunidad universitaria, acompañada por amplios sectores de la sociedad, por el Congreso de la Nación y por la Justicia, logró demostrar que la unidad, la perseverancia y la convicción son capaces de transformar la realidad.
Pero también sabemos que este no es el punto de llegada. Es un paso decisivo, aunque todavía queda un largo camino por recorrer. Resta garantizar el efectivo cumplimiento de la decisión judicial, avanzar en la aplicación integral de la Ley de Financiamiento Universitario y comenzar la reconstrucción de todo aquello que el desfinanciamiento deterioró durante estos años, la pérdida de personal docente y nodocente, la infraestructura universitaria, el equipamiento tecnológico y de los laboratorios, los gastos de funcionamiento, las becas, los programas estratégicos, la ciencia, la tecnología y las condiciones necesarias para que nuestras universidades vuelvan a desarrollarse plenamente.
Hoy es un día para reconocer el esfuerzo colectivo y celebrar este paso tan relevante. Mañana, como siempre, seguiremos trabajando con la misma convicción, porque la defensa de la universidad pública no termina con un reconocimiento judicial: continúa hasta lograr un sistema universitario plenamente financiado, fortalecido y al servicio del desarrollo de nuestro país.
