Gabriel Gentiletti, secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de la universidad, brindó detalles sobre el equipamiento que recibió la universidad, los cuales prestan servicios a diversas demandas sociales. Además, señaló la importancia de la presencia de UNER en los sectores avícola y lechero.

El Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de UNER, Gabriel Gentiletti, dialogó en A Tres Bandas, por Radio UNER, acerca del equipamiento tecnológico adquirido por la universidad y de sus aportes a los sectores avícola y lechero en Entre Ríos y la región.

UNER forma parte del Programa Equipar Ciencia desde 2022, una iniciativa del Ex-Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación Argentina que fortalecía el sistema científico-tecnológico. A partir de 2023 ingresaron a UNER equipos de gran y mediano porte con tecnología avanzada, únicos en la región. Dicho proceso, asignó desde entonces los fondos a las universidades participantes, y continuó con la ejecución de los mismos así como la adquisiciones de los equipamientos que al menos se pudieron sostener mientras el país enfrentaba cambios en el valor del dólar, así como inflación, durante el período 2024 y 2025. El equipamiento adquirido, estuvo distribuido en las distintas unidades académicas, “particularmente en las facultades que tienen Ciencias Naturales, Exactas y capacidades analíticas de equipamiento”, señaló Gentiletti.

Los equipamientos, representan un avance de escala en nuestras capacidades tecnológicas para la región y marcan el rumbo para la transformación social, ya que no sólo son unidades con pocos ejemplares a nivel nacional, sino que “además junto a los grupos de investigación de UNER representan avances en campos vinculados a la salud y a la alimentación, a la ingeniería, y a la creación de prótesis humanas”, sostuvo Gentiletti.

En este marco, la universidad también recibió equipamiento para la labor de los Institutos de doble dependencia UNER Conicet. “Vía CONICET llegaron cromatógrafos a la Facultad de Ciencias de la Alimentación; así como además llegó un biodigestor a la Facultad de Bromatología a través del Instituto ICTAER, y una sistema de LÁSER pulsado para microscopía no-lineal al IBB”, explicó Gentiletti.

La incorporación de estos equipamientos “significa dar un salto en la calidad de la investigación que se hace en la universidad, pero también permite prestar servicios tecnológicos de alto nivel a la industria y a la sociedad en general”. En esta línea y para ejemplificar el impacto en el campo de la industria alimenticia, UNER cuenta con un sistema compuesto por biorreactores “capaces de simular un proceso gastrointestinal de cualquier mamífero (de único estomago), por tanto permite obtener evidencias científicas de los efectos -por ejemplo sobre la salud- de un ingrediente, principio activo o alimento que la industria esté desarrollando, qué reacciones producirían sin llevar eso a una prueba en un humano”, aseguró el Secretario de Ciencia.

La universidad pública no solo forma profesionales para el futuro que necesitamos, también es “un motor de desarrollo tecnológico”. Contar con estos equipamientos instalados y operativos, “le permite al sistema científico universitario seguir dando respuestas. El desafío es retener a nuestros investigadores, porque de nada sirve tener un equipo de millones de dólares si no tenemos al personal calificado para operarlo y para interpretar los resultados”.

En cuanto a la importancia del sostén de la labor científica y del financiamiento universitario, Gentiletti resaltó que “estamos trabajando en la articulación provincial. Si bien el financiamiento nacional está muy restringido, la provincia de Entre Ríos está tratando de sostener líneas de apoyo a la innovación. También estamos atentos a la cooperación internacional y los servicios al exterior, que nos permiten generar recursos propios para reinvertir en el mantenimiento de estos mismos equipos. Es un trabajo diario de gestión y de creatividad para no detener la rueda de la ciencia en nuestra universidad”. Lo cierto es que el Programa EQUIPAR Ciencia fue “el último coletazo que pudimos ejecutar de los fondos que teníamos. El gran desafío ahora es sostener ese equipamiento con recursos humanos para que llegue a la población entrerriana en todas sus dimensiones”, reconoció.

El sector tambero y el desafío de la innovación

El conocimiento generado en laboratorios y aulas, y a través de los Grupos I+D+i permiten que la Universidad esté en permanente articulación con empresas, instituciones, y profesionales innovadores.
El sector lechero en Entre Ríos se propuso elevar sus estándares a través de las Buenas Prácticas Lecheras, un registro que permite tener un estado de situación de más de cincuenta tambos entrerrianos. Gentiletti destacó que “el tambo es una de las cadenas productivas claves” y recordó que el 3 de marzo se presentaron los resultados de esta iniciativa en Mirador Tec, Paraná.
“A través de un proyecto dirigido por la Dra. Josefina Cruañes, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias-UNER, con colaboración de la provincia y financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI), se realizó un estudio de diagnóstico sobre Buenas Prácticas Lecheras en cincuenta tambos de la provincia”. El proyecto surgió inicialmente de un proyecto de extensión, y “busca intervenir en el territorio articulando con organizaciones y municipios. La idea es que, a partir de los resultados y experiencia logrados hasta aquí, se logre escalar este trabajo con un nuevo proyecto, a cien tambos e incluso se está trabajando en un sello de calidad o certificación de buenas prácticas lecheras junto con el gobierno”, adelantó el funcionario.

El futuro de lo que comemos

La avicultura es parte de la historia entrerriana, y es por eso que la provincia concentra más del 50% de la producción nacional con impacto global. Pero además, el sector avícola está en permanente movimiento en cuanto a estándares de calidad, procesos alimentarios y productivos con impacto social. Es por eso que el 13 y 14 de abril se llevará a cabo el Segundo Seminario Internacional de Avicultura, una propuesta impulsada por la Facultad de Ciencias Económicas de UNER y el Instituto de Estudios Sociales (INES UNER-CONICET), así como el INTA y otras instituciones del sector.

“Es interesante que este evento surge desde las ciencias sociales para articular con las organizaciones del territorio y revisar las capacidades productivas. Trae especialistas para dar a conocer desafíos que van desde los procesos laborales hasta las oportunidades internacionales en el ámbito industrial avícola”, enfatizó Gentiletti. Las inscripciones están abiertas y participarán varios investigadores e investigadoras de la universidad, además de referentes de la capacidad productiva. El seminario propone reunir a diferentes actores vinculados a la cadena, desde la esfera productiva y de comercialización, hasta los organismos estatales, de investigación científica y la propia comunidad.

El objetivo es fortalecer redes de trabajo que pongan el foco en este sector productivo, el consumo de sus productos, la innovación y la apropiación cultural de sus manifestaciones en el ámbito regional, aportando a una agenda de investigación y vinculación que contemple su abordaje de manera integral y recuperando las diferentes experiencias internacionales que hacen al desarrollo productivo de la avicultura.

La UNER sostiene su misión de constituir equipos multidisciplinarios, especializados, desarrollar proyectos de ciencia aplicada que sean capaces de brindar respuestas novedosas a los retos y demandas del sector productivo, emprendedor, empresarial y social.